El 24 de noviembre, a las 5:19 am, perdí a mi mejor amiga para siempre.
Es un dolor que nunca se irá y la llevaré conmigo por toda la eternidad.
Adiós querida amiga.
El 24 de noviembre, a las 5:19 am, perdí a mi mejor amiga para siempre.
Es un dolor que nunca se irá y la llevaré conmigo por toda la eternidad.
Adiós querida amiga.
Cada herida causada en el camino es un recuerdo de lo que hemos luchado.
La vida suele no ser justa, a veces a la gente buena le pasan cosas malas, a veces es al revés. Esta aparente injusticia es algo con lo que debemos vivir y aceptar que la mayoría de las cosas que nos rodean no están a nuestro alcance. El saber que nada tiene un sentido per se, por años fue algo que atormentaba; sin embargo, el paso de los años, la madurez, el daño acumulado, hizo que este sinsentido fuera liberación. Si nada tiene sentido, ¿por qué afligirse tanto por lo que nos ocurre? Si sabemos que no podemos controlar lo que nos sucede, simplemente podemos recibir lo que viene y aprovechar al máximo cada instante de nuestras vidas.
Cuando me muera, no quiero altares, no quiero que me lloren, quiero que sonrían y agradezcan haberme conocido (imagino que si me estás despidiendo, es porque era una persona querida para ti). Lo único que podemos controlar es lo que hacemos y cómo reaccionamos a lo que nos ocurre, no podemos hacer nada si un ser querido fallece, sólo podemos crear recuerdos mientras los tenemos cerca.
La vida es frágil. Se puede ir en segundos.
Podemos perder a cualquier persona cuando menos lo esperamos, la vida es hoy, abraza a quienes quieres hoy, mañana puede ser muy tarde.
Veo como mi vieja compañera de vida, camina cada vez más lento, tiene menos energía, nuestro camino indudablemente está llegando a su fin. ¿He aprovechado al máximo el tiempo que hemos tenido juntas? ¿Hay algo que me gustaría mostrarle antes de que ese momento llegue? ¿Nos está faltando algo? Ya la llevé a la playa y a la nieve, nos cambiamos de hogar juntas, crió gatos y perritos, ¿falta algo? No, no me arrepiento de nada, le he dado toda mi vida por el tiempo que ella quiera y pueda estar. Nuestro tiempo se va a acabar, se convertirá en un bello recuerdo de más de 10 años y caminará conmigo en la eternidad, dolerá, sin dudas, su partida no tendrá sentido, sólo quedará lo que vivimos juntas y la alegría de haberlo compartido por tantos años.
Has sido una buena compañera.
Ya no queda mucho tiempo, 3 semanas como mucho y siento mucha culpa.
Cada segundo que quede, será aprovechado al máximo. No se sabe cuánto tiempo será, pero sean 3 semanas o 3 años, me debo esto, me debo disfrutar de estar cerca de alguien que me quiere de forma genuina. Ya luego volveré a mi habitación, a escribir cartas que no envío, entradas de blog que publico y nadie lee, canciones que nunca vieron la luz del día. Volveré a estar sola con mis pensamientos, con Gauss y Mischa, mis dos amores; pero extrañando al killu, daga y potat, que ya se habían hecho parte de mi vida.
Volver a mi vieja rutina será difícil, también pensando en que ya no tengo un hogar ni un lugar donde me sienta querida. No existe la calidez de una familia para mí, ya no, soy yo sola en inglesa, con los cachos ajenos y mi habitación. Estoy clara que esto es mi responsabilidad, que yo decidí que las cosas fueran así en su momento, pero no puedo evitar sentir por ello culpa.
Quisiera poder ser feliz alguna vez; sentir que he hecho con mi vida las cosas que soñaba, pero con el tiempo sólo dejé de soñar y me apagué. Últimamente algo de ese brillo había vuelto, estaba haciendo música de nuevo, volviendo a pensar en un mañana... pero ya todos sabemos que es algo temporal.
Se acaba el tiempo para mí. Se apaga mi luz. Se acaba el tú y yo.
Cada día se acerca más la fecha final para atar cada cabo suelto, siento que nada va a cambiar de aquí a entonces. A pesar de eso, no me arrepiento de darlo todo por algo que lo vale, la verdad es que no. Ahora, luchar contra la corriente me parece un despropósito y un mal gasto de energía tremendo, siento que sólo yo me estoy planteando esto con seriedad.
Pareciera que importa cada día menos el tiempo que queda, que cuando me marche será una mochila sacada de encima y nunca podré tener la felicidad que añoraba. Parte de mí quisiera no intentarlo, darte la razón y renunciar, porque veo tantas cosas que me hacen fruncir el ceño, que tal vez estés en lo correcto. ¿Quiero estar contigo? ¿Estoy dispuesta a poner todo de mi parte para que luchemos juntos por nuestro futuro? Ciertamente hay muchas cosas que me hacen sentir que mi sola presencia te provoca tirria y ésas son las cosas que me hacen dudar. Sin embargo, de mi parte está toda la disposición para trabajar cualquier escollo que podamos encontrar, no para intentarlo, sino para hacerlo. ¿Tengo que volver a terapia? Bueno, iré. ¿Tienes que tú ingresar a terapia? Bueno, anda. ¿Tenemos que buscar soluciones a la vivienda? Bueno, hagámoslo. ¿Deseas que me meta a estudiar nuevamente? Así será. Lo que no puede pasar es vendarnos los ojos y hacer como que nada de esto pasó.
Siento que ya no tengo mucho que decir, mis acciones han hablado por mí todo este tiempo. Tal vez tengas razón, tal vez sólo debo irme a mi casa y olvidar todo. Pero y si es así, ¿por qué querías que viviéramos juntos? ¿Era sólo por mí? No lo creo. Debes haber deseado algo, y ese algo todavía te lo puedo otorgar si tú quisieras.
Cuando me marche ya no habrá un tú y yo, tal vez nunca lo hubo después del 2012, ¿pero por qué negarnos a esta segunda oportunidad? ¿Por qué armar un hogar para sólo romperlo a futuro? ¿Ves que no tiene lógica? Tú, ¿pidiéndome apoyo para armar esto que tenemos ahora, sólo para decir que tenía fecha de caducidad? Hazlo tener sentido, porque yo no lo veo. Siento que hay una pieza importante del rompecabezas que no tengo para darle la vuelta a esta evidente contradicción. ¿Cuál es esa pieza? ¿Que antes sí querías algo y ahora no? ¿Que, ante mi actual postura, ya no te interesa porque sólo te interesaba "la que no te pesca"? Tenemos frente a nosotros la opción de tirar todo a la basura o de una segunda oportunidad que nunca se volverá a repetir, ¿por qué no? Yo necesitaba madurar, yo necesitaba enterrar mi orgullo para admitir que nunca fui tan feliz como el tiempo que pasábamos juntos, y no hablo sólo del periodo '09-'12, hablo de todo el tiempo.
No quiero ser majadera en lo anterior, así que pasaré a otro tema: ¿por qué evades enfrentar el paso del tiempo? Ya no tenemos 20 años, esa década voló hace ya bastante tiempo, nada ni nadie te lo puede devolver, es así, sólo queda el presente y el futuro para dirigir la vista. ¿Qué quieres para tu vida? ¿Cuál es el futuro que vislumbras? ¿Es conmigo presente o ausente? ¿Es soñando despierto que te hiciste millonario, con pensamientos mágicos y evasión de la realidad? O tal vez es un futuro en que tus acciones concretas te permitieron vivir de la creación de contenido, sin fantasías de por medio. ¿Qué buscas relacionándote de forma deliberada con gente 10 años menores que tú? ¿Vivir otra fantasía? Estás perdiendo pelo, tus niveles hormonales ya no son los de antes, tomas suplementos para mantenerte en tu estado óptimo, dime, ¿Qué es lo tan terrible de aceptar el paso del tiempo? Yo no te pido mantenerte joven, muy por el contrario, acepto los 13 años que pasaron, todos esos años fueron necesarios para llegar al punto actual.
Ya no es hora de "ver qué pasa", es hora de definir lo concreto. ¿Tenemos un conflicto? Es hora de resolverlo, presentar los puntos de ambos y decidir si las posturas tienen convergencia o no. Insisto en lo de siempre, que lleguemos a un acuerdo no es decidir que desde aquí en adelante todo será un cuento de hadas mágico, para nada. Decidir que "vamos a disfrutar el tiempo que quede y luego ya no vernos más", es una decisión; decidir que "quiero ver si vuelvo a sentir lo mismo, no te lo puedo asegurar", también es una decisión. La cosa es poner en la mesa cosas concretas, decir lo que cada uno siente, lo que quiere y lo que vamos a hacer de aquí en adelante. En el parrón fui concreta, te dije lo que quería, lo que puedo negociar, lo que no acepto y cuáles son mis límites; espero lo mismo de ti, ni más ni menos, todo concreto. Sólo espero que, en tu valoración, la lealtad siga siendo un factor importante y no sólo algo que recordar cuando necesitas un favor.
Quisiera aferrarme a este tiempo en que me tratas con cierto cariño y cierto desprecio de forma igualitaria, pero siento que todo es netamente performativo, para que "no te webee", o para mantenerme tranquila el tiempo que quede. Me encantaría que tu cariño fuese sincero, pero no me puedo aferrar a ello, porque me iré y sólo me causaría dolor. No puedo hacer eso. Me puedo aferrar a algo que viene acompañado de un compromiso, de pasos a seguir, de un "tú y yo", de un "nosotros". ¿Existe ese tú y yo? ¿Existe un nosotros?
Pienso en este momento que nunca seré suficiente, que sin importar lo que haga, nunca me vas a elegir. En el fondo, no es tanto eso lo que me duele, sino que creí que esto era para siempre.
Ahora ya no te importa
Ahora ya es muy tarde
Ahora ese barco ya zarpó
Me quedé en el muelle esperando que volviera
Pero escucho que es un viaje sin retorno
¿De verdad no vamos a hacer nada para arreglarlo? Quisiera buscar una alternativa y seguir adelante, pero tú ya no. Todo podría arreglarse, pero ya no quieres, ya no te importa.
Me dices que te duele hacerme daño, que no quieres verme así, ¿y qué esperabas? Si eras mi mundo, en quien me apoyé siempre, la única persona que he amado y no se había ido... hasta ahora.
Negar mis emociones sería absurdo.
Este lugar que habitamos es el hogar que juntos construimos. "Trae a la Mischa", "adopté un gatito", "¿Qué te parece esta gata? Ahora es mía". ¿Puse tanto de mí en este hogar solo para perderlo? Me pediste ayuda para criar un gato tranquilo que confíe en los dos, lo hice y ahora me rompe el corazón. Porque cada noche que hace frío, nuestro gato se va a acostar abrazado a mí y para él tampoco es fácil, él debe ser el primero en estar en desacuerdo con lo que estamos haciendo.
No me des una oportunidad, no quiero eso si no te nace. Quiero que aceptes que yo te ofrecía algo concreto, algo con límites muy claros y esperaba que fueras a terapia para que pudieras enfrentar tus barreras y pudiéramos hablar de verdad. Pero ese día no llegó y sin eso, es imposible.
Estoy dividida entre la idea de seguir adelante y el saber que si sigo adelante, ya no tendremos ninguna posibilidad. No sé si puedo renunciar a nosotros, siento que si suelto ahora, será un error del que me voy a arrepentir siempre.
¿Por qué todos tienen su segunda oportunidad y yo no?
Sueño con contestar mi teléfono en medio de la noche y escucharte decir "te extraño", pero no es más que una ilusión vacía.
Nunca pasará.
Estoy segura de lo que deseo.
Y no va a cambiar en 2, 10 o 35 años más. Ya sé qué quiero para cuando me marche de este mundo: quisiera morir a tu lado y que solo la muerte nos separe. Estoy dispuesta a trabajar en todo lo que debamos trabajar para que sea así: en mí misma, en nosotros, apoyarte en lo que necesites. Siento que finalmente entendí que lo que necesito en mi vida es a ti, ya no como un acompañante temporal; sino como compañero de vida. Te miro y veo la mirada de siempre, la que siempre amé, y no sé qué hacer, quisiera tener más tiempo.
Ya hay una fecha de vencimiento. Nos vamos a separar y me olvidarás, yo jamás lo haré. Cuando dije para siempre, es para siempre, no voy a dejar de querer armar una vida contigo y los niños. Nunca.
Si nos volvemos a ver, abrázame y toma mi mano, solo quiero que volvamos a ser los mismos de antes. Que nos queramos como cuando éramos niños, pero con la madurez que hoy poseemos, en la mitad de nuestras vidas.
Te prometí un día volver. He vuelto. Y si tenemos que separarnos para volvernos a encontrar, que así sea, un paso atrás para luego avanzar.
Tengo una maraña en mi cabeza. No quiero marcharme, pero entiendo que es lo que debo hacer. No quiero separarme de ti, no quiero. Debo olvidar, pero no quiero, no quiero.
Un día este dolor solo será un recuerdo.
No quiero que seamos amigos, quiero estar a tu lado para siempre. Siempre.
Te amo pastelito
Mientras yo siga siendo infeliz, ustedes tendrán una fuente inagotable de risas
Soy un bufón, un payaso triste, que en cada risa oculta un trauma
El día que yo venza mi destino y logre ser feliz, se acabaron los chistes
Mientras más miserable sea mi vida, más graciosas mis bromas
En cada risita burlona hay un pena, en cada dolor punzante hay una sonrisa
En la medida que sabotee más y más mi vida, más se ríen todos
Cuando ríes, todo el mundo ríe contigo
Pero cuando lloras, lloras solo.
El destino del payaso triste es seguir riendo mientras llora
Su alma está destrozada por la traición y se maquilla para el show
Se pone la nariz roja, las lágrimas corren la pintura blanca de su rostro
Aquí estoy yo, triste y maquillado, haciendo reír a los asistentes
Seguiré miserable, seguiré riendo, nadie sabe lo que siente
Pagliacci, el payaso triste, que hace reír a todos con el corazón destrozado.
Hay cosas que por años quedaron guardadas sin quererlo, como un tesoro bajo llave que olvidamos hasta que nos volvemos a encontrar con aquella llave y nos preguntamos "¿qué abría esto?" y todo vuelve.
Muchas cosas que no dijimos, cosas que no escribimos, cosas que no enviamos, porque parecía que ya no tenían lugar en el hoy. Sin embargo, ahí están todavía, bajo un candado oxidado que amenaza con romperse en cualquier momento.
Durante mucho tiempo pensé que nuestra historia ya se había contado completa, que el último capítulo ya había finalizado y el epílogo contaba que nos separamos, el libro estaba cerrado. Tal vez no era el final que queríamos, tal vez dolía, pero se había cerrado.
Nunca fue tan simple.
Porque ambos olvidamos que teníamos la llave. Olvidamos que incluso existía un cofre.
Todo este tiempo, tras 13 años desde que supuestamente se cerró el último capítulo, sigo amando. Un amor que nunca se fue, sólo se escondió, se disfrazó de un "da lo mismo" o un "ya fue", pero nunca dio lo mismo.
Porque ciertamente nunca dejaste de importarme, siempre te sentí parte de mi vida.
Esta noche no volví a mi blog a pedir que me des algo, que me elijas, que no te espero. Sólo quiero que sepas que siento lo mismo que tú: que abrí un cofre olvidado, en que siento lo mismo que siempre, que todavía te amo, pero ya no del mismo lugar que antes.
No soy la misma, tengo otras experiencias, viví otras cosas. Hoy entiendo perfecto que no estaba lista para ser lo que necesitabas en tu vida, que no te podía dar la seguridad que tú querías. También sé que te fallé en lo más sagrado, dejé que cosas ajenas permearan nuestra relación, mis dudas, mis inseguridades.
Me costó mucho aceptar que todavía te amo, no quería confundirme ni con la nostalgia, ni con los recuerdos, ni con lo que "fue", tampoco con el miedo a estar sola. En el fondo siempre supe que mi amor por ti nunca se fue, pero por años creía que no podía abrir este cofre.
Hoy no quiero que volvamos para repetir lo que ya fuimos, o volver a pisar las mismas piedras que nos separaron un día. Quiero volver a tu lado (si se diera algún día) para construir algo nuevo. No te pido que olvides, porque sabemos bien que lo que vivimos no puede borrarse, sino que tomemos eso y desde nuestras nuevas perspectivas armemos algo mutuo. Más limpio, más claro, más nuestro.
No tengo idea qué va a pasar ahora y tengo muchas dudas, capaz que las mismas que tienes tú acerca de mi cambio de actuar. Sólo te puedo decir que si algo en ti también desea lo mismo, esa decisión debe venir del amor y esta vez será diferente.
Y el silencio una vez más
No te vayas, quédate
Hace más de una década que no me aparezco por este blog abandonado. Ciertamente han pasado muchas cosas en la vida de todos los que frecuentábamos este sitio.
Empiezo diciendo que estoy atrapada en un loop de búsqueda, como el Alquimista o Ángel la niña de las flores, buscando fuera lo que siempre tuve dentro. Me ilusioné una y mil veces con realidades alteradas, idealizaciones, pensamiento mágicos de que "si me esforzaba más, todo iba a funcionar". No fue así, madurar es aceptar que la mayoría de las cosas están fuera de nuestro control y así lo veo hoy en día, en el año que cumpliré 35. Sin embargo, el estar consciente de que no puedo controlar nada, no me impide anhelar, desear, querer, y en el deseo está la raíz de todo sufrimiento.
Hace 12 años dije que había experimentado el amor, ése que uno siente a los 15, alocado, joven, lleno de nuevas sensaciones, las subidas y bajadas... y esa experiencia me dejó completamente rota. Como la persona que trata-de-arreglarlo-todo que soy, me esforcé muchísimo por años por hacer funcionar una máquina estropeada que me daba 30 minutos de felicidad al mes. Envuelta en una relación enfermiza y manipuladora, me di cuenta muy tarde que ya había perdido 7 años de mi vida. No pude volver a amar como lo hacía antes. Sin embargo, nunca me voy a arrepentir de tenderle la mano a alguien que me necesitaba, incluso si esa persona sólo me utilizó, el problema es que le hice daño a mucha gente.
A la persona que más le hice daño fue a ti. Imaginarás que parte de mí actuó con odio, que hice cosas para dañarte y nada más lejos que eso. Durante estos 16 años siempre te he amado... más, menos, pero siempre lo he sentido, siempre ha aflorado ese calorcito por dentro cuando me das un abrazo. Eres la persona más importante de mi vida fuera de mi familia inmediata y no puedo concebir una vida sin ti en ella. A pesar de todo, entiendo que no está bajo mi control, que tú tienes mucho que decir, mucho que sentir y mucho que pensar; lo entiendo, te encuentro la razón, pero duele. Duele saber que yo te hice daño por mucho tiempo y nunca supe cuánto, no duele tanto saber que puedas quererme fuera de tu vida, eso lo puedo aceptar. Si ya no soy la persona que más espacio ocupa en tu corazón, estoy segura que hice bastante mérito para ello.
Estoy haciendo lo mejor que puedo. No te puedo prometer cosas que no me vas creer, sólo el tiempo dirá si mis palabras fueron ciertas y que no he cambiado de opinión. No te prometo un hasta siempre, porque no me creerías, pero eso quiero, que seas la última persona que ame de este modo y así poder decirte con certeza que tú eres quien más he amado. Sólo mis acciones y el tiempo te harán saber que es así.
Eternamente tuya,
L.L.